Dass atraviesa un difícil momento por la crisis de la industria del calzado

Eldorado. La emblemática empresa Dass, radicada en Eldorado, al igual que todo el sector del calzado, enfrenta una situación problemática, debido a la baja de ventas, vaída del consumo interno, y las importaciones crecientes.

Los datos del sector muestran un permanente deterioro lo que se manifiesta en una fuerte caída en las ventas (31,6% en 2025 respecto a 2023) debido a la baja del consumo y la competencia de importaciones, que ha llevado al cierre de fábricas, despidos masivos (casi 16.000 puestos) y una alarmante baja en el uso de la capacidad instalada, cercana al 32.5%, según datos de fines de 2025 y principios de 2026.

Ante esta realidad, a la cual Dass no es ajena, también procedió en los últimos meses al despido de empleados según denuncian delegados de la fábrica. De esta manera la empresa que en su momento de mayor expansión llegó a tener más de 1500 empleados, actualmente sostiene apenas a 280 trabajadores.

De acuerdo a las manifestaciones de Gustavo Melgarejo, delegado de UTICRA (Unión de Trabajadores del Calzado de la República Argentina) en la planta fabril, las previsiones de producción están garantizadas hasta mediados de año, y el futuro incierto, y el futuro dependerá de los pedidos que puedan realzar los clientes, aunque no ve el futuro como auspicioso, y la incertidumbre respecto al futuro laboral.

Al mismo tiempo Melgarejo intentó llevar algo de tranquilidad respecto al futuro inmediato ya que, según explicó, no esperan nuevos despidos antes de junio de 2026, aunque remarcó que más allá de ese plazo no se sabe que sucederá, ya el calendario de trabajo seguirá dependiendo de los pedidos que tengan.

Para graficar la manera que impactan las importaciones de calzado en la industria local, el gremialista expresó que el año 2025 se importaron 12 millones de pares de calzado, “¿Que hubiera pasado si esa producción se hubiera realizado acá?, se pregunta… Dass hubiera tenido que tomar gente”.

En el fondo la discusión sigue siendo un debate que lleva décadas en Argentina, que es si vale la pena tener una industria nacional con cierto grado de protección, con trabajadores que gozan de derechos laborales, o si por el contrario por las importaciones indiscriminadas las empresas nacionales se ven obligadas a competir en condiciones desiguales con el mundo, provocando una constante pérdida de empleo.

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