Aumentan las protestas de trabajadores de la mina de Wanda por la nueva tasa

La implementación de la Tasa Ecoturística Municipal en Wanda abrió un nuevo frente de conflicto en el norte misionero. Lo que desde el Ejecutivo local se presenta como una herramienta de “preservación ambiental y desarrollo sostenible”, en los hechos terminó desatando una fuerte tensión con uno de los principales motores económicos de la localidad: las Minas de Piedras Preciosas.

La medida fue impulsada por la intendenta Romina Faccio a través de la Ordenanza N° 22/2025. Según el decreto reglamentario, el objetivo es consolidar una gestión turística sustentable en beneficio de la comunidad. La distribución de lo recaudado establece un 75% para el Fondo Municipal de Infraestructura y Preservación Ambiental, un 15% para la Fiesta Provincial de las Piedras Preciosas y un 10% para administración y promoción.

Sin embargo, más allá de los fundamentos formales, la discusión se trasladó rápidamente al terreno real: el cobro se efectúa en el acceso a los predios mineros, principal atractivo turístico de Wanda. Es allí donde comenzó el malestar.

En las últimas horas, trabajadores de los yacimientos se concentraron en los ingresos para manifestar su rechazo. La escena es elocuente: empleados municipales cobrando la tasa en la puerta de emprendimientos privados y presencia policial en el lugar, mientras vehículos que no abonan el tributo deben retirarse. Los propietarios lo describen como una suerte de peaje en la entrada de su propio negocio.

La reacción empresarial no tardó. Ambos yacimientos decidieron cerrar temporalmente el acceso turístico como medida de protesta, aunque el puesto de cobro continuó funcionando. Paralelamente, presentaron un recurso de amparo ante la Justicia provincial para que se determine la legalidad de la tasa.

Desde el sector aseguran que, en al menos tres reuniones previas, ofrecieron asumir ellos mismos el pago para evitar que el visitante se vea afectado. El planteo fue claro: si existe una contraprestación concreta, que la tasa se cobre al emprendimiento y no al turista. El argumento no es menor en una provincia que vive, directa o indirectamente, del flujo de visitantes.

Los números empiezan a encender luces de alerta. Empresarios hablan de una caída cercana al 40% en el ingreso de turistas respecto del mismo período del año pasado. Wanda forma parte del corredor hacia Puerto Iguazú y muchos viajeros ingresan a las minas como atractivo de paso. Ante un cobro adicional y un clima de conflicto, varios optan por seguir de largo.

Detrás de la disputa hay alrededor de 100 familias que dependen de la actividad turística en los dos yacimientos. Los propietarios advierten que, si el esquema continúa, podrían sostener únicamente la explotación minera —que requiere menos personal— y cerrar la parte turística. El impacto sería directo: más de 60 puestos de trabajo en riesgo, entre guías, atención al público y servicios complementarios.

La discusión de fondo excede una ordenanza. Se trata de definir cómo se construye el desarrollo local: si a partir de consensos que fortalezcan al sector privado que genera empleo, o mediante decisiones unilaterales que terminan tensando el entramado productivo. En un contexto económico delicado, cada medida que afecta al turismo en Misiones tiene consecuencias que trascienden una tasa. Y la pregunta que queda flotando en Wanda es si el remedio no terminará siendo más costoso que la enfermedad.

fuente: Misiones Opina en base a información fr La Voz de Misiones

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