Transporte: el “culpable” no es el monopolio

El monopolio es parte el problema, pero no es la única explicación para un tema complejo, difícil de solucionar, y mucho menos si se buscan “culpables” fáciles de señalar.

 

Se suele responsabilizar al monopolio del servicio público de transporte, o sea que una sola empresa se haga cargo de un servicio, y se solicita a los gritos competencia de empresas porque supuestamente garantizarán un mejor servicio. Hasta concejales y dirigentes políticos, que habitualmente suben a un colectivo en tiempos de campaña, y no dedican sus esfuerzos a comprender profundamente los distintos aspectos de la problemática.

 

Para hacer una breve introducción es necesario explicar que gran parte de los servicios públicos son prestados por monopolios. Por una razón muy simple: las inversiones necesarias para su prestación requieren niveles imposibles de realizar si no se garantiza una clientela “mínima” que haga sustentable la inversión.

 

Pensemos en la energía, nadie invierte en una red de distribución (alta, media y baja tensión) sin conocer la posible rentabilidad del proyecto. Y eso está vinculado al número de clientes al que tendrán acceso. Lo mismo sucede con la distribución de gas por redes.

 

Y algo similar sucede con el trasporte urbano.

 

Alguien dirá “Dejá de hablar zonceras, en muchas ciudades hay competencia”. Y la verdad es otra: existen varias empresas que prestan el servicio de transporte en diferentes zonas de la ciudad, pero donde cada una de esas empresas tiene exclusividad de las zonas de concesión.

 

Para poner un ejemplo tomemos la ciudad de Córdoba que conozco bastante.

 

Cada línea de colectivo tiene una zona asignada en la cual brinda el servicio. Los que van a la zona sur, a determinados barrios, no llegan a otros barrios de esa misma zona sur, sino que el servicio es prestado algunos de esos barrios. Lo mismo sucede con otras zonas, y existen también líneas de colectivos que unen la zona sur con otras zonas, y todas utilizan las avenidas principales de la ciudad (lo que se puede llamar el centro de la ciudad) para transitar. Por eso se ve varias empresas en la ciudad, con recorridos comunes por algunas calles, pero con una zona o barrios de exclusividad.

 

¿Por qué se hace esto? Muy simple: existe un número de pasajeros transportados por kilómetro necesario para que la empresa sea viable económicamente.

 

Veamos entonces el caso de Eldorado, para comprender un poco más.

 

No se sabe a ciencia cierta el número de pasajes vendidos. Las estimaciones can desde los 200.000 (eso me dijo un funcionario municipal) hasta los 500.000 que alguna vez supo declarar la empresa. Esos son pasajeros mensuales, donde tampoco está claro si pagan todos, cuántos pagan, cuánto paga cada pasajero, ni la cantidad de pasajeros por kilómetro transportados.

 

Si tomamos los 500.00 que alguna vez expresó la empresa, eso da un promedio de 17.000 personas por día, aunque haciendo la salvedad de que, durante la semana, de lunes a viernes, la frecuencia de pasajeros es mayor.

 

¿Alcanza ese número de pasajeros para que haya competencia y brindar en servicio eficiente? Da la impresión que no. Pero no lo puedo asegurar.

Ahora veamos otro tema: la red vial de Eldorado.

 

Como desde hace varios años intento comprender mejor la problemática del transporte, he tenido a lo largo de este tiempo conversaciones con empresarios, funcionarios de transporte de distintas ciudades, especialistas en el tema, etc.

 

Todos se sorprenden con la distribución geográfica de Eldorado, diseñada a través de una calle principal en sentido Este-Oeste, y con poco desarrollo en el sentido Norte-Sur.

 

A todos siempre les hice la misma pregunta ¿Es posible que existan más de una empresa para brindar el servicio? La totalidad de ellos, salvo un par de excepciones, me contestaron lo mismo: “No”, explicando los motivos para que no sea viable. Las dos excepciones fueron un especialista en el tema, y un exfuncionario de Rosario, que me expresaron más o menos los mismo “Es difícil, muy difícil. Habría que hacer un estudio en el lugar. Pero con la cantidad de pasajeros que transportan, y esa distribución geográfica. Habría que hacer un nuevo diseño del sistema de transporte. Pero diría que no puede haber competencia”.

 

Creo haber aclarado el punto de los monopolios, para el caso de Eldorado. Aunque muchos seguirán pidiendo competencia (la palabra de moda) como una solución mágica al problema.

 

En realidad, el problema más grave es la inexistencia de subsidios. Casi todas las ciudades del mundo tienen el sistema de transporte urbano subsidiado, porque se comprende la importancia del mismo en la calidad, necesidad, conveniencia, previsibilidad, etc., del funcionamiento de un sistema de transporte. Y esos subsidios son indispensables para que la ecuación económica de las empresas, les arroje una rentabilidad. Ninguna empresa privada trabaja a pérdida, norma básica del sistema en el cual vivimos y que a menudo algunos “referentes” políticos parecen ignorar.

 

Los subsidios pueden ser nacionales, provinciales y/o municipales.

 

Los nacionales desde el año 2024 en adelante son casi inexistes a nivel país, salvo en al aso del AMBA donde continúan, debido a la política implementada por el gobierno de Javier Milei, que fue recientemente revalidada por la población, por lo que no se visualiza que haya cambios en el futuro.

 

Los subsidios provinciales que eroga Misiones son muy bajos, salvo el caso donde existe el Sistema Integrado De Transporte (básicamente Posadas, Garupá, Candelaria, y si no me equivoco Oberá), donde los subsidios son muy importantes.

 

El tema de los subsidios provinciales es una muestra más, y van, de la hipocresía del gobierno provincial, ya que el mismo fue creado allá por el año 2005 para Posadas Garupá y Candelaria mediante un fideicomiso, y continúa hasta el presente para el Sistema Integrado de Transporte Metropolitano. Es decir que el resto de los usuarios del trasporte público de la provincia no tienen el mismo nivel de subsidios. O sea… somos ciudadanos de segunda.

 

No niego que los subsidios en muchos casos fueron mal utilizados, o con la sola intención de que los empresarios de enriquecimiento de los dueños de las empresas. Hasta el padre del presidente Milei se enriqueció de esa manera ya que era propietario de empresas de transporte.

 

Pero eso no significa que los subsidios no sean necesarios: deben ser controlados, controlados por gente honesta, y ejecutados para los fines que fueron creados.

Eliminarlos sin ningún estudio, o lo que es peor tener ciudadanos de primera (ANBA, o en nuestro caso Posadas, Garupá y Candelaria) y ciudadanos de segunda (el resto del país) no solamente es injusto, sino que es bien de la tan odiada “casta”.

Juan Carlos Maglian0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *