Nación avanza para quitarle al INYM la fiscalización de la yerba y transferirla al Senasa

El Gobierno nacional dio este martes un nuevo paso en su política de transformación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Funcionarios de las áreas de Desregulación y Agricultura plantearon ante el Directorio del organismo la posibilidad de quitarle las funciones de fiscalización de la actividad y trasladarlas al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

La propuesta comenzó a discutirse durante una reunión extraordinaria convocada en la sede del INYM en Posadas. El temario no había sido informado previamente y el primer punto presentado por los representantes nacionales fue la necesidad de “modernizar procedimientos en la actividad yerbatera”.

Bajo ese concepto, la Nación propuso eliminar resoluciones y competencias actualmente bajo responsabilidad del área de Fiscalización del Instituto para que sean ejercidas por el Senasa.

Participaron de la reunión el subsecretario de Reformas Estructurales, Eugenio Marí, y la directora nacional de Planificación de Reformas Estructurales, Brenda Padilla Tanco, ambos pertenecientes al Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que conduce Federico Sturzenegger.

También estuvieron el subsecretario de Economías Regionales y de Pequeños y Medianos Productores, Martín Giaccio, y el jefe de Gabinete de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, Martín Fernández.

Una de las funciones centrales del INYM
El alcance de la propuesta no es menor. Fiscalización constituye una de las principales herramientas operativas del Instituto para controlar la cadena yerbatera, desde la producción de la materia prima hasta su comercialización.

Entre sus tareas se encuentra el control del cumplimiento de la normativa de la actividad, de parámetros relacionados con la calidad del producto y de la Tasa de Inspección y Fiscalización, instrumentada mediante la estampilla que llevan los paquetes comercializados.

La recaudación de esa tasa constituye, además, una fuente de financiamiento del INYM y permite sostener investigaciones, programas de asistencia técnica y acciones de promoción de la yerba mate.

De acuerdo con el planteo realizado durante la reunión, esas funciones pasarían al Senasa y se implementarían mediante herramientas como el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios y el Documento de Tránsito Sanitario.

La explicación oficial se encuadra en la política nacional de “modernizar las normativas y eliminar la burocracia”.

Otro paso en el achicamiento del Instituto
La iniciativa aparece después de una serie de cambios que redujeron la capacidad de intervención del INYM.

La desregulación impulsada desde diciembre de 2023 ya había recortado atribuciones fundamentales del organismo, particularmente las vinculadas con la intervención sobre el mercado y los precios de la materia prima.

El proceso continuó durante la gestión de Rodrigo Correa, quien asumió la presidencia del Instituto en diciembre de 2025. Bajo la consigna de modernización y reducción de estructuras fueron despedidos 21 trabajadores y se reorganizaron áreas como Técnica, Registros y la propia Fiscalización.

También quedaron sin efecto distintas regulaciones. Entre ellas, la Resolución 37/2007, que impedía cosechar y secar yerba durante octubre y noviembre como mecanismo destinado a preservar la calidad y productividad de los yerbales.

Además, se eliminó la restricción que vinculaba la cantidad de estampillas oficiales que podía adquirir cada operador con su promedio de salidas de yerba mate de los tres meses anteriores.

La discusión llega en plena crisis de precios
El planteo nacional se produce mientras el sector atraviesa una fuerte crisis de rentabilidad y llega a su fin la tercera zafra gruesa bajo el esquema de libre mercado.

Los productores denuncian desde hace meses que los valores que reciben por la hoja verde no alcanzan para cubrir los costos de producción, una situación que derivó en protestas, tractorazos y reclamos para recuperar mecanismos que permitan establecer precios de referencia.

En ese contexto, la propuesta abre una nueva discusión: qué funciones conservará efectivamente el INYM si la fiscalización también deja de estar bajo su órbita.

El Instituto nació precisamente como organismo específico de una economía regional con características particulares y con representación de los distintos eslabones de la cadena. La eventual transferencia de sus controles al Senasa implicaría que otra de sus competencias centrales pase a depender directamente de un organismo nacional.

El INYM ya había iniciado su propia modernización
Otro punto que genera cuestionamientos es que el Instituto había iniciado años antes un proceso de digitalización y simplificación administrativa.

En 2022, al cumplirse dos décadas de funcionamiento, creó una Gerencia de Modernización destinada a incorporar nuevas tecnologías a los controles y trámites. De allí surgieron, entre otras herramientas, el portal digital para operadores y el Mapa Interactivo de Cultivos de Yerba Mate.

Ese proceso, por lo tanto, había comenzado antes de la llegada de Javier Milei a la Presidencia.

Con la actual conducción del INYM, la Gerencia de Modernización perdió rango y pasó a convertirse en un área. Posteriormente renunció su responsable y el cargo permanece vacante.

La discusión abierta este martes va bastante más allá de una modificación administrativa. Después de perder capacidad para intervenir sobre precios y producción, el INYM podría quedar ahora también sin una de sus principales herramientas de control sobre la cadena yerbatera.

Fuente: Misiones Opina

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *