Tribunal internacional declaró ecocidio al monocultivo forestal de Corrientes

La provincia de Corrientes quedó en el centro de una fuerte denuncia ambiental internacional luego de que el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza concluyera que el modelo de monocultivos forestales implantado en el territorio provincial provocó un proceso de “ecocidio” sobre humedales, pastizales y comunidades rurales.

La sentencia fue presentada oficialmente el 27 de mayo de 2026 y corresponde al 13° Tribunal Local de los Derechos de la Naturaleza, realizado en noviembre de 2024 en Corrientes. El fallo sostuvo que la expansión masiva de plantaciones industriales de pino y eucalipto alteró ecosistemas enteros, afectó cursos de agua, redujo biodiversidad y generó expulsión territorial de poblaciones campesinas e indígenas.

Más de 516 mil hectáreas forestadas
El Tribunal documentó que en Corrientes existen actualmente más de 516.000 hectáreas ocupadas por monocultivos forestales de especies exóticas, principalmente pino y eucalipto.

Según la resolución, estas plantaciones avanzaron sobre pastizales naturales y humedales mediante políticas de promoción estatal, subsidios económicos y beneficios fiscales impulsados tanto por el Estado nacional como por el gobierno provincial correntino.

El fallo cuestionó directamente el rol de las autoridades por haber permitido la expansión del modelo forestal sin controles ambientales suficientes y por no haber prevenido los impactos ecológicos y sociales denunciados durante años por comunidades rurales y organizaciones ambientales.

“Los monocultivos no son bosques”
Uno de los ejes centrales de la sentencia fue el rechazo al discurso que presenta a las forestaciones industriales como bosques o soluciones climáticas.

El Tribunal afirmó que las plantaciones de pino y eucalipto no reproducen la biodiversidad ni las funciones ecológicas de un bosque nativo y las definió como sistemas extractivos destinados principalmente a la producción de celulosa y madera industrial.

El abogado ambientalista Enrique Viale, integrante del Tribunal, calificó a estas forestaciones como “desiertos verdes” y sostuvo que detrás del avance forestal existe un proceso de degradación ambiental silenciosa.

Durante las inspecciones realizadas en Corrientes, integrantes del Tribunal señalaron la ausencia de fauna, la reducción de cursos de agua y la pérdida de vegetación nativa dentro de las grandes extensiones forestadas.

Fauna afectada y pérdida de ecosistemas
La sentencia menciona graves impactos sobre especies nativas emblemáticas de Corrientes.

Entre los animales afectados aparecen el aguará guazú, el tordo amarillo y el yetapá de collar, especies vinculadas históricamente a los pastizales y humedales correntinos que fueron desplazadas por el avance de monocultivos industriales.

Además, el fallo sostuvo que la transformación del paisaje alteró ciclos hidrológicos completos, provocando degradación de suelos y afectando el acceso al agua de comunidades rurales.

Pastizales y humedales reconocidos como sujetos de derechos
En uno de los puntos más importantes del fallo, el Tribunal reconoció a los pastizales y humedales de Corrientes como sujetos de derechos.

La resolución sostuvo que estos ecosistemas tienen derecho a existir, regenerarse y mantener sus procesos naturales, en línea con principios internacionales vinculados a los Derechos de la Naturaleza.

El reconocimiento busca fortalecer la protección jurídica de ecosistemas altamente amenazados por el avance de actividades extractivas y forestales.

Comunidades rurales denunciaron pérdida de agua y expulsión territorial
Durante el proceso judicial participaron pobladores rurales, organizaciones ambientales y comunidades indígenas que denunciaron las consecuencias del modelo forestal sobre sus territorios.

Integrantes de la comunidad guaraní Mboi Kua relataron problemas vinculados al acceso al agua, deterioro de tierras productivas y desaparición de especies nativas.

También participaron referentes ambientales como Renata Nicora Chequin, integrante de Defensores del Pastizal, quien sostuvo que Corrientes atraviesa una transformación ecológica profunda impulsada por monocultivos industriales.

Habitantes rurales denunciaron además que el avance forestal redujo la producción campesina y modificó completamente el equilibrio natural de distintas zonas de la provincia.

El negocio forestal y las empresas del sector
Aunque la sentencia no responsabiliza de manera individual a compañías específicas, el fallo apunta contra el modelo forestoindustrial que opera en Corrientes desde hace décadas y que abastece principalmente a las industrias de celulosa, papel y madera.

La provincia concentra grandes extensiones forestadas vinculadas al negocio exportador y al crecimiento de mercados internacionales de carbono y biomasa forestal.

El investigador Sergio Baffoni, integrante de Environmental Paper Network, sostuvo durante la audiencia que detrás del aumento global de la demanda de cartón, celulosa y embalajes descartables existe una creciente presión sobre ecosistemas latinoamericanos.

Según explicó, América Latina se convirtió en una de las principales regiones de expansión de monocultivos forestales destinados al mercado internacional.

El Tribunal pidió frenar la expansión forestal
La sentencia reclamó medidas urgentes al Estado argentino y al gobierno de Corrientes para detener los impactos ambientales del modelo forestal.

Entre las principales recomendaciones aparecen:

Frenar la expansión de especies exóticas como pinos y eucaliptos.
Restaurar humedales y pastizales degradados.
Impulsar modelos agroecológicos compatibles con ecosistemas nativos.
Garantizar acceso al agua y permanencia territorial para comunidades rurales.
Revisar las normativas que facilitaron el avance irrestricto del modelo forestal.
Eliminar condiciones de explotación laboral y trabajo infantil denunciadas dentro de la cadena forestoindustrial.
Un conflicto que atraviesa toda América Latina
El Tribunal vinculó el caso de Corrientes con conflictos similares registrados en Chile, Uruguay y Brasil, donde organizaciones sociales y ambientales vienen denunciando desde hace años el impacto de los monocultivos forestales sobre ecosistemas y territorios rurales.

La activista chilena Jacqueline Arriagada sostuvo que el modelo forestal impuesto en distintos países de Sudamérica provocó incendios, sequías, concentración de tierras y desplazamiento de comunidades enteras.

La sentencia concluyó que el avance de monocultivos industriales en América Latina constituye un patrón regional de destrucción ambiental asociado a intereses empresariales y políticas estatales de promoción extractiva.

Fuente: Misiones Opina

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