Oracle despide a 21.000 empleados para reemplazarlos por inteligencia artificial: marca un antes y un después

La compañía reduce un 13% su plantilla en un año mientras dispara su inversión en centros de datos, nube e inteligencia artificial.

Oracle ha puesto una cifra enorme sobre una preocupación que llevaba meses creciendo en silencio. La compañía ha reducido su plantilla global en unos 21.000 empleados durante su último ejercicio fiscal, un recorte aproximado del 13% que deja su fuerza laboral en 141.000 trabajadores frente a los 162.000 del año anterior. La diferencia ahora está en el motivo: la empresa reconoce en su documentación regulatoria que la adopción y despliegue de tecnologías de inteligencia artificial en sus operaciones “han resultado, y pueden seguir resultando, en reducciones de plantilla”.

El matiz es importante, porque Oracle no afirma que cada uno de esos 21.000 puestos haya sido reemplazado de forma directa por una máquina. También habla de cambios de producto, reorganizaciones internas, adquisiciones, rendimiento y virajes estratégicos. Pero el hecho de que la IA aparezca de forma explícita en un informe anual presentado ante la SEC cambia la naturaleza de la conversación. Ya no estamos sólo ante un rumor de pasillo, una filtración o una promesa de eficiencia futura. Estamos ante una tecnológica admitiendo por escrito que la automatización ya pesa en el tamaño de su plantilla.

La otra cara de la carrera por la IA
El recorte llega en un momento en el que Oracle está intentando ganar terreno en la nube y en la infraestructura para inteligencia artificial. La compañía ha cerrado grandes acuerdos vinculados a centros de datos con clientes como OpenAI y Meta, y al mismo tiempo prevé un gasto de capital muy elevado para sostener esa expansión. Reuters recoge que Oracle espera invertir alrededor de 70.000 millones de dólares en gasto neto de capital durante el actual ejercicio fiscal, una cifra que explica por qué la empresa quiere adelgazar costes en otras áreas.

La ecuación empieza a repetirse en todo el sector: más inversión en IA, menos tolerancia a estructuras pesadas y una presión creciente por demostrar productividad. En los últimos meses hemos visto grandes recortes en tecnológicas como Amazon, que confirmó 16.000 despidos corporativos en enero, o Meta, que preparó una reducción de unos 8.000 empleos mientras movía a miles de trabajadores hacia funciones centradas en IA. Atlassian también anunció un ajuste de unos 1.600 puestos para reforzar su apuesta por inteligencia artificial y ventas empresariales.

Un antes y un después para las grandes tecnológicas
La recapitulación de los últimos meses deja una imagen bastante clara: la industria tecnológica no está despidiendo sólo por caída de demanda, exceso de contrataciones durante la pandemia o necesidad de contentar a los mercados. Todo eso sigue ahí, pero ahora aparece un elemento nuevo y más estructural. La IA se ha convertido en argumento financiero, operativo y laboral al mismo tiempo. Sirve para justificar inversiones gigantescas, reorganizar equipos y eliminar puestos que hasta hace poco parecían parte estable del crecimiento digital.

Por eso el caso Oracle marca un antes y un después. No porque sea la primera empresa en asociar despidos e inteligencia artificial, sino porque lo hace a una escala difícil de ignorar y en un documento oficial. El mensaje para el sector es frío, pero claro: la IA ya no se vende sólo como una herramienta para ayudar a trabajar mejor. También empieza a ser la razón por la que algunas empresas creen que necesitan menos trabajadores para hacer lo mismo, o incluso más.

Fuente. Francisdo Alberto Serrano Fuentes – as.com

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