La industria maderera trabaja con un 60% de capacidad ociosa

La industria maderera de Misiones atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. La caída del consumo interno, el freno de la construcción y el incremento de los costos productivos llevaron a que los aserraderos de la provincia operen muy por debajo de su capacidad instalada.

El presidente de la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP), Enrique Bongers, afirmó que actualmente el sector registra alrededor de un 60% de capacidad ociosa, una cifra que refleja la magnitud de la retracción que atraviesa la actividad.

“La capacidad ociosa que tenemos es muy alta, más o menos del 60%”, sostuvo el dirigente al realizar un balance del primer semestre del año.

Según explicó, el principal problema continúa siendo la escasa demanda del mercado local, históricamente el principal destino de la producción forestal misionera.

“El gran problema que tenemos es el mercado interno que no arranca”, señaló Bongers, quien vinculó esta situación con la paralización de la obra pública y el bajo nivel de actividad de la construcción privada, dos sectores que concentran una parte importante del consumo de madera.

Ante ese escenario, muchas empresas buscaron sostener sus niveles de producción mediante las exportaciones. Sin embargo, el presidente de AMAYADAP aclaró que esa alternativa solo está al alcance de un número reducido de industrias.

“Pocas empresas del sector pueden salir a exportar”, indicó.

Además, remarcó que el problema no pasa por la falta de compradores internacionales, sino por la pérdida de competitividad de Argentina frente a otros países productores.

“El mercado externo existe y sigue demandando madera, pero hoy nuestros costos nos dejan afuera”, explicó.

Entre los factores que más afectan al sector mencionó el fuerte incremento de los costos logísticos y energéticos, dos componentes que impactan directamente sobre la estructura de costos de los aserraderos.

“Recibimos aumentos de entre el 16% y el 28% en la tarifa eléctrica, dependiendo de la categoría”, afirmó.

Según Bongers, esas subas no pueden trasladarse al precio final porque el mercado continúa deprimido y el consumo no convalida nuevos aumentos.

A ello se suma la desventaja frente a competidores regionales. “Brasil y Paraguay hoy pueden abastecer la demanda de madera para China y nosotros no podemos, porque nuestros costos logísticos, impositivos y energéticos no lo permiten”, sostuvo.

En ese contexto, explicó que muchas empresas priorizan mantener sus planteles de trabajadores pese al deterioro económico de la actividad.

“Hoy lo que está haciendo el aserradero es sostener la mano de obra de nuestros colaboradores”, expresó.

La actividad forestoindustrial constituye uno de los principales complejos productivos de Misiones y genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Sin embargo, desde el sector advierten que, mientras el mercado interno no recupere dinamismo y no mejoren las condiciones de competitividad para exportar, los aserraderos seguirán funcionando muy por debajo de su potencial, con elevados niveles de capacidad ociosa y márgenes cada vez más ajustados.

fuente: Misiones Opina

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