“La universidad debe llegar a todos los sectores”

Andrea Gauto (51) rescata la importancia de la existencia de una universidad pública como un factor de integración y promoción social.

Andrea nació en Buenos Aires, pero su familia es oriunda de Eldorado. Su madre trabajó como empleada doméstica, y su padre del corazón, como dice ella, se ganó la vida como mecánico.

“Mis padres siempre fueron muy laburantes, desde jóvenes. Por esas cosas de la vida yo nazco en Buenos Aires, pero al poco tiempo con mi madre volvimos por poco tiempo a Eldorado, y después porque había más posibilidades laborales volvimos a Buenos Aires, donde yo me quedé un tempo más viviendo”.

Gauto es Trabajadora Social y detalla los motivos por los cuáles eligió esa profesión “Mi profesión de base es maestra, pero mientras vivía en Buenos Aires trabajé en barrios carenciados y ahí me di cuenta que quería ser trabajadora social, que esa era mi vocación. En ese momento no había muchos lugares donde estudiar esa carrera, y uno de ellos era Misiones. Entonces tomo la decisión de volver y estudiar lo que quería Me pude recibir de Licenciada en Trabajo Social, además soy especialista en docencia universitaria, Mgter. En Políticas Sociales, y estoy terminando la tesis y el doctorado. Todo eso mediante la educación pública”.

El regreso a Eldorado y Misiones, se dio en el marco de una de las peores crisis que atravesó el país: el 2000, 2001 “Es difícil decir si hubiera podido estudiar si no existiera la universidad pública, lo que sí te puedo explicar es las condiciones en las que pude estudiar, y como utilicé las facilidades que me dio la presencia del estado para poder estudiar. Yo utilice durante mis estudios el beneficio de que Eldorado contara con un albergue estudiantil en Posadas y que estuviera becada. Además, existía el comedor universitario que en ese entonces tenía solo almuerzo y después de pelear mucho logramos que se implementara la cena y posteriormente el almuerzo los sábados. Estaba la beca fotocopia donde debía tener un rendimiento académico para seguir teniéndola. Y estaba la biblioteca donde me pasaba horas estudiando. Todo eso me en el concepto de que no tenemos que resignar derechos, y que el derecho a tener la oportunidad de estudiar hay que defenderlo. Recuerdo que para poder viajar hasta Eldorado hacíamos dedo en la garita porque n teníamos dinero para el pasaje, hoy existe el boleto estudiantil gratuito. A veces éramos 15 o 20 estudiantes haciendo dedo, situación que hoy no la recomendaría”.

De su paso por la universidad pública rescata “En lo concreto la universidad pública a mi me forjó porque fui aprendiendo que tengo derechos pero vos también tenés derechos, y eso te va generando una convivencia de integración, ya que la universidad pública es lo más diverso que tenemos. La Universidad pública representa la posibilidad de la concreción real de políticas educativas que implica la apuesta de los gobiernos de turno por el conocimiento colectivo por parte de la sociedad. Y no hablo de más o menos plata que tegan quienes asistan a ella, hablo de la diversidad de experiencias que hay; es decir nosotros somos esto, pero lo que nos tiene que forjar es el conocimiento, porque lo que somos como sociedad es porque podemos desarrollarnos y crecer en muchos aspectos, y si no existiera la universidad pública llegaríamos con muchas de ventajas. Resumiendo es una apuesta de gobierno y del país en políticas públicas que sostienen que es importante el conocimiento universal por eso la universidad pública tiene que llegar a todos los sectores. Por eso no se debe pensar tan solo que es el pueblo el que debe llegar a la universidad, sino entender que la universidad debe estar en el pueblo”.

Foto: Matías Bordón

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